Con la llegada del verano de 2019 seguíamos de cerca el cuajado de las aceitunas. Después de la floración, observábamos los pequeños frutos que comenzaban a desarrollarse en los árboles.
Mientras esperábamos su evolución, los frutales plantados entre los olivos marcaban también el ritmo de la temporada. Cerezas, albaricoques, ciruelas e higos formaban parte del paisaje de aquellos meses.
Los diferentes árboles y la vegetación acompañan al olivar y hacen que cada estación tenga sus propios colores y tareas. Estas fotografías recogen algunos de los detalles que encontramos al recorrer la finca aquel verano.









